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19 de febrero de 2007

La dignidad que derrotó al apartheid (II)


En esta segunda parte del reportaje publicado en el suplemento dominical Magazine, Nadine Gordimer visita el Tribunal Constitucional, antiguo centro de reclusión y tortura, donde Nelson Mandela pasó parte de sus 27 años de cautiverio, hoy transformado en la máxima institución legal:


Al día siguiente, emprenderemos con Gordimer una excursión al corazón del horror del apartheid. Vamos al Tribunal Constitucional –nos cuenta en el coche-, inaugurado en el 2004. Era un antiguo fuerte militar de la república de los bóers que fue transformado en prisión. Fue centro de reclusión, tortura y asesinatos durante el régimen racista. Nelson Mandela sufrió allí parte de sus 27 años de cautiverio. Muchos países lo hubieran derruido. Pero nosotros decidimos transformarlo en nuestra máxima institución legal, la consagrada a defender nuestra Constitución.

La justicia en África era impartida alrededor de un árbol por parte de los viejos de la tribu. Por eso el símbolo del tribunal es un árbol, y todo el edificio –sobre todo, donde se celebran los juicios –está recubierto de madera, para que la gente entienda que aquí se administra justicia, unimos la tradición antigua con las leyes actuales.

Aunque se ha erigido una nueva edificación moderna, se conserva intacta gran parte de la prisión. Su aspecto, el mismo que el de un campo de concentración nazi, con sus garitas de vigilancia, muros de fusilamiento, celdas de castigo y carteles con relatos de atrocidades aquí irreproducibles, pero que Gordimer va desgranando en una letanía sobrecogedora: En este muro los mataban, disparándoles, ¿ven los agujeros de los impactos de bala? Un poco más allá, los ponían a todos desnudos y los regaban con una manguera; aquí les arrancaban las uñas... Trataban mejor a los caballos. Centenares de miles de personas vivieron tras estos muros y alambradas lo peor del ser humano. Junto a eso, contrasta la parte nueva: una galería de arte, una biblioteca, colores vivos, e incluso salas de espera que parecen salidas de un guateque pop de los años sesenta... ¿Por qué tendríamos que haber hecho unos tribunales tan aburridos como los europeos?, se pregunta Gordimer, en un fugaz momento de ilusión, antes de entrar en el pabellón de mujeres, donde solía visitar a una de sus mejores amigas.

La dignidad que derrotó al apartheid (I)

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8 de febrero de 2007

La dignidad que derrotó al apartheid (I)


El 26 de febrero de 2006 se publicó en el suplemento dominical Magazine una completa entrevista realizada por Xavi Ayén en la que Nadine Gordimer rememora el horror de los años de apartheid mientras defiende los avances de una joven democracia. Ahora está volcada en la lucha contra el sida, -su último proyecto ha sido Telling Tales, una antología de 20 cuentos escritos por grandes autores, donde ella misma contribuye con el relato The Ultimate Safari-, y sigue escribiendo con disciplina cada mañana sobre la realidad que le envuelve.

Debido a la extensión del reportaje, lo transcribo por partes. En esta primera se percibe el ambiente que se respira en Johannesburgo, donde reside Nadine Gordimer desde hace casi cincuenta años, y un atisbo de su fuerte personalidad en el recibimiento que hace a los periodistas:

Un chico y una chica hablan y ríen. De repente, él dice: Creo que esta relación debe pasar a la siguiente fase. Ella, sin poder disimular la emoción, espera que él pronuncie las palabras mágicas, que al principio brotan balbucientes: ¿Quieres que nos hagamos la prueba del sida?. La chica estalla de júbilo y grita: ¡Sííí, quiero!.

Bienvenidos a Sudáfrica. El anuncio que vemos en la televisión del hotel corresponde a la última campaña gubernamental para detener la propagación del virus del sida. Según las Naciones Unidas, más del 20% de los ciudadanos de este país son seropositivos. Esta enfermedad, junto con la pobreza (que afecta a más del 53% de la población negra, frente a sólo un 4% de los blancos) y los elevados índices de criminalidad (una de cada cuatro mujeres será violada antes de cumplir los 16 años), son los principales problemas de la nación que abolió en 1991 el sistema del apartheid, basado en el racismo y la negación de los derechos humanos de los negros.

En Johannesburgo, la capital económica, se ha establecido una clara línea fronteriza entre aquellos barrios que pueden visitar los turistas y aquellos otros vedados a su tránsito. Parktown West, donde vive desde hace casi cincuenta años Nadine Gordimer, la premio Nobel de Literatura del año 1991, es zona segura –al menos, durante el día-, pero a nadie se le ocurre pasear por su desangelada carretera, que caracolea entre jardines y casa antiguas. Ningún peatón o ningún otro coche se cruza en nuestro camino. El césped y dos empleados de la compañía de la luz que acarrean cansinamente una escalera son el único atisbo de vida. Tras unos minutos de infructuosa búsqueda de un timbre, la intuición de la escritora detecta nuestra presencia y un sirviente abre la puerta de su residencia de dos plantas, obra del arquitecto inglés Herbert Baker, autor del Parlamento indio en Nueva Delhi y del sudafricano en Pretoria. Un mujer menuda grita desde el alféizar de la puerta: ¿Qué hacen? ¡Entren el coche! ¡Han robado tres en las últimas semanas!.

La mujer es, claro, Nadine Gordimer. Enérgica, decidida y hasta un poquito mandona, ha accedido a dedicarnos dos días de su ajetreada vida, sin que ello le haga interrumpir su disciplinado ritmo de trabajo: Escribo todos los días, por las manañas, al menos cuatro horas, durante las cuales no cojo el teléfono, no abro la puerta...estoy totalmente incomunicada. Por el jardín corretea Tilla, una enorme perra de diez años que, en los días sin nubes, ladra a las montañas del horizonte.

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7 de febrero de 2007

6 de febrero de 2007

Entrevista de S. Standford a Nadine Gordimer


En la web de los Premios Nobel puede abrirse un video de 36 minutos, con la entrevista que le hizo el periodista independiente Simon Stanford, a la Nobel de Literatura 1991 Nadine Gordimer. Está fechada el 26 de Abril de 2005.

Nadine Gordimer habla sobre su infancia en Sudáfrica, cómo fue consciente del racismo a su alrededor (minuto 6:53), su primera novela y el desarrollo de su escritura (minuto 12:55), los cambios en la sociedad sudafricana (minuto 20:03), la antología Telling Tales (minuto 25:42, y sobre la concesión del Premio Nobel (minuto 30:25).

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23 de enero de 2007

Jump and Other Stories por Wendy L. Smith

Wendy L. Smith escribe revisiones de libros para The San Diego Union Tribune. He encontrado en su página personal la de Jump and Other Stories, escrito por Nadine Gordimer. Es una colección de relatos en la que se publicó por primera vez The Ultimate Safari, antes de formar parte de Telling Tales. Se titula Huimos de nuevo:

Una vez un amigo me habló sobre una mujer belga que fue de viaje a África. Una vez allí, la picó algún insecto o similar. Le apareció un bulto que picaba mucho en el brazo, pero pensó que no era nada. Después de un tiempo de volver a su casa, sin embargo, la mordedura empezó a picarle intensamente. La mujer empezó a rascarse compulsivamente, examinando la herida. Cientos de diminutos mosquitos fueron brotando. La mujer había sido mordida en África y había traído de vuelta –no marfil, ropa, huesos o rocas- sino este contagioso souvenir. Pensé en esta historia cuando leí Jump and Other Stories, de la ganadora del Premio Nóbel Nadine Gordimer y me sentí un poco más cerca de Sudáfrica.

En What Were you Dreaming? una mujer de cabello gris y un visitante de Inglaterra recogen a un autoestopista. El inglés tiene preguntas, teorías, la necesidad de entender un nuevo sistema racial. La mujer le explica algunas de las sutilezas de las relaciones entre razas. Ella concluye silenciosamente, “En algún lugar de la mentira de su mano y brazo inflamados, que en sus viajes se han quemado por el sol como en agua hirviendo, está el lugar a través del que el gusano puede encontrar el camino que necesita para infectarle, de modo que pueda alojarle y convertirse en su salvador, salvándose a sí mismo al alimentarlo. Llegar a ser como ella. La complicidad es el único entendimiento”. Este pasaje pone a la vista la propia visión de Gordimer sobre el papel del artista en Sudáfrica: desvelar su país, sumergirnos en él hasta que seamos tan parte de él que lo entendamos. Solo entonces, podemos desafiarlo. Como la mujer de cabellos grises en What Were you Dreaming?, quiere que nos afecte profundamente la vida que vemos.

Gordimer dice, en su ensayo The Essential Gesture (1984) que “el gesto esencial del escritor como ser social es asumir riesgos sin preguntarse si deberían hacerlo”. Caminamos solos; Gordimer se adentra en el territorio y recoge autoestopistas a los que sus lectores no se acercarían, quizá como el hombre que hace footing en Keeping Fit que se recuerda, “No te apartes de la carretera principal”. Como esta es una actitud común entre la mayoría de la gente, no es de extrañar entonces, que su trabajo haya sido criticado y prohibido en Sudáfrica. ¿Quién en el poder quiere ver, y mucho menos sentirse cómplice, de la opresión, la muerte y el hambre? Gordimer, la tercera sudafricana, y la primera blanca de su país en ganar un Premio Nóbel, ha criticado a su gobierno de “reglas-blancas” durante décadas. Como resultado de esta negativa, tres de sus novelas han sido prohibidas, su teléfono intervenido, y ha sido seguida por las fuerzas de seguridad.

Cuando la Real Academia Sueca anunció el premio de Gordimer, dijo, “Gordimer escribe con intensa inmediatez sobre las extremadamente complicadas relaciones personales y sociales de su entorno”. También dijo que era políticamente activa en su país (es vicepresidenta de PEN Internacional y miembro ejecutivo del Congreso de Escritores de África Meridional, así como miembro del ANC) pero que sus escritos, en vez de ser prescriptivos o propagandísticos “profundizan en el proceso histórico y ayudan a darle forma”.

Puedes adquirir el libro aquí:



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11 de enero de 2007

Vidas en pocas palabras para cortas vidas

Vidas en pocas palabras para cortas vidas > Revisiones


Tim Adams publicó una revisión de Telling Tales en el diario Guardian Unlimited, en diciembre de 2004, coincidiendo con la presentación del libro.

Traduzco su contenido:

La historia es algo así: Nadine Gordimer, la Nóbel sudafricana, estaba viendo los esfuerzos de las Sugababes y Busted y el resto en el resurgir actual de la Band Aid y se sintió culpable. ¿Por qué los escritores del mundo no seguían los pasos de las estrellas del pop y ponían su granito de arena? Después de todo, pensó, “el arte de contar historias es, junto con hacer música, la forma más antigua de encantamiento como entretenimiento.

Con este espíritu, Gordimer, como Geldof, escribió a 20 de los escritores que más admiraba y les preguntó si le donarían una historia. Todos, los 20, respondieron afirmativamente y el resultado es Telling Tales, presentado a bombo y platillo por Kofi Annan en las Naciones Unidas la semana pasada, cuyos beneficios irán a parar a la Treatment Action Campaign contra el VIH/SIDA, una organización benéfica que trabaja particularmente en África.

Muy apreciado como regalo de Navidad, Telling Tales es también la instantánea de una generación literaria. Aunque hay, inevitablemente, algunas notables ausencias en la selección de Gordimer –Philip Roth, William Trevor VS Naipaul- el libro es un Primer nivel de augusto talento literario, con representación de todas las partes del mundo: desde Chinua Achebe a Günter Grass, Amos Oz a Kenzaburo Oë. No solo eso, sino que es lo mejor de lo que ellos fueron capaces. En cada momento, dice Gordimer, sus elegidos han seleccionado “lo que representa lo mejor de su trabajo literario”.

Los escritores no pueden ayudar siendo competitivos. Este es un esfuerzo profundamente colaborativo, y todos los involucrados han prestado gratis sus servicios, pero una de las muchas fascinaciones de este libro es ver quién brilla con más fuerza en el firmamento.

La historia que abre el libro, Bulldog (clic aquí si quieres leer el relato completo), de Arthur Miller, pone el listón alto. Es un cuento sobre la confusión adolescente exquisitamente tranquilo y equilibrado: un muchacho de 13 años va a comprar un perrito y se encuentra a sí mismo seducido por la propietaria. El se marcha con un pequeño perro marrón que no le gusta mucho, la cabeza llena de deseo sexual y sorprendentemente, una repentina facilidad para tocar el piano.

La historia, en su moral, es muy Miller, como las siguientes historias son muy Rushdie (Firebird, una fábula sobre un maharajah que se casa con una financiera de Nueva York que, literalmente, arde espontáneamente) o muy Atwood (The Age of Lead en la que una mujer repasa sus últimos amores mientras ve en la TV un programa de arqueología sobre el descongelamiento de un hombre).

Una de las cosas más curiosas de esta colección es, cómo reunidos todos juntos, los escritores se distinguen más, o quizás las historias que han elegido los definen particularmente.

La única condición que Gordimer puso a sus compañeros fue que sus cuentos no trataran directamente sobre el Sida. Aun así, muchos parecen haber elegido con ello indirectamente en la mente, o al menos, muchas de las historias giran en torno al sexo y la muerte. Paul Theroux ofrece una versión distópica, una extrapolación de Brave New World, en la que el acto del amor es posible solo llevando trajes de látex y en la que los niños pueden comprarse en el mercado negro y protegidos contra virus.

Otros se concentran en hechos específicos de la mortalidad: la historia de Öe contrasta el funeral de un padre; Claudio Magris, mientras, ofrece un pequeño obituario de la idea de Europa central. En su introducción, Gordimer escribe: Quería que éstas fueran hermosas historias celebrando la vida, que es de lo que la gente que sufre de VIH/SIDA están privados –de la plenitud de la vida.

Su historia, The Ultimate Safari, llena de energía, es la visión a través de los ojos de una niña, de la vida en un horrible campo de refugiados, huérfanos. Pero aun así, comprendes lo que ella quiere decir.

Leyendo las historias una tras otra, empiezas a darte bastante cuenta de lo que quieres y lo que no. Entre grandes contadores de historias de siempre, como Margaret Atwood o Michael Tournier, el juego formal de Susan Sontag, en su falso melodrama The Letter Scene, no tiene éxito para mi gusto, o la asociación libre sobre el color azul de la alemana Christa Wolf resulta forzada.

En este contexto, la experta claridad narrativa de Hanif Kureishi, quien da más lecciones brutales sobre las consecuencias del adulterio, o Woody Allen–un sketch cómico brillante sobre los exámenes de las escuelas de pre-escolar de Manhattan- llegan como auxilio bien recibido.

Las dos historias que sobresalen, sin embargo, en esta colección –y bien vale el precio del libro por sí solas- son dos brillantes muestras de distintas tradiciones narrativas. Comienza con la perfecta línea abierta de Márquez, lleno de precisiones, y tendiendo al mito: El Senador Onésimo Sánchez tenía seis meses y 11 días antes de morir cuando encontró a la mujer de su vida. Y se despliega, como es inevitable, como un spaguetti western.

El Senador, felizmente casado y con cinco hijos, y conocedor de su inmediata muerte, ve a la mujer de su vida, una joven india, mientras pasea. Ella regresa más tarde esa noche llevando un cinturón de castidad del que su padre tiene la llave y que le será negada al Senador en venganza por la tarjeta ilegal de identidad que los políticos le han negado durante una década. Sánchez posee a la mujer en la oscuridad, llora para sí mismo.

Y luego, el perfecto final Márquez, lleno de conmovedoras historias no contadas -Seis meses y 11 días después, moriría en la misma posición, devaluado y repudiado por el escándalo público con Laura Farina y llorando con rabia por morir sin ella.

John Updike, mientras, se representa a sí mismo con un maravilloso y típico cuento de deseo y sus descontentos, The Journey to the Death. Las alertas al mismo de Updike sobre los cambios de la interacción emocional le diferencia de los demás. Un hombre, Martin, encuentra a una vieja amiga universitaria, Arlene, en una fiesta. Ambos, Martin y Arlene están divorciados y habiendo vivido en las afueras, vuelven a la ciudad para ser libres. La posibilidad del romance flota en su encuentro, pero Martin posteriormente descubre por su ex-mujer que Arlene también está “cogida”: tiene cáncer y la enfermedad figura en su mente como una razón para dejar a Arlene sola.

Él acaba conociendo una pequeña parte de ella, sin embargo, llevándola al hospital, hablando sobre los viejos tiempos, hasta que un día, se encuentra reacio mascullando bromas cuando ella yace en su lecho de muerte. Él no ha querido llegar hasta aquí para afrontar ésto –no es su vida-, pero encuentra justo lo mismo y siente una obligación, aunque la vida es más activa que la muerte. Y eso, como supones, es un poco sobre lo que trata esta colección.

2 de enero de 2007

Una fiesta filantrópica

Una fiesta filantrópica > Revisiones

Ésta es la traducción de la revisión del libro Telling Tales de Nadine Gordimer, donde está incluído el relato The Ultimate Safari, hecha por Kelly Grovier, y publicada en Powells.com en diciembre de 2004. La autora es conferenciante en la Universidad de Gales, Aberystwyth, y redactora de Oxford Poetry. En el momento de publicarse esta revisión estaba escribiendo una biografía de Newgate Prison.

Ensamblando las veintiuna historias para esta antología notable, Nadine Gordimer debe haber sentido que se había embarcado no sólo en una empresa filantrópica, sino en un intrigante experimento literario. Qué sucedería si uno se acercara al grupo de los mejores escritores vivos del mundo –desde Günter Grass a Salman Rushdie, Susan Sontag a Kenzaburo Oë -y los invitara a revisar su trabajo a lo largo de toda una vida como contadores de historias y elegir una pieza corta de ficción para donarla a un volumen cuyos beneficios fueran exclusivamente destinados para la prevención y el tratamiento del SIDA. En vista de la trágica perspectiva y yendo mucho más allá de su propio acto de fe, Gordimer debe haberse dado cuenta de lo que arriesgó al convocar un volumen que podría haber sido cuando menos triste y monótono o descentrado en el tema –con alguna de sus partes eclipsando el conjunto. Cuán satisfecha debe haberse sentido cuando lo que comenzó a emerger fue algo inesperado: una profunda colección que, a pesar de discurrir como era previsible a lo largo de la condición humana del sexo y la muerte, es sin embargo, alegre –incluso, en ocasiones, hilarante.

Telling Tales comienza con una historia de despertar sexual firmemente trabajada, de Arthur Miller, Bulldog (aquí puedes leer el relato completo), que sigue a un taciturno muchacho judío a través de un barrio desconocido de Nueva York, buscando la casa en donde se anuncia en un periódico local la venta de un perrito. La habilidad de Miller para capturar las sensaciones entremezcladas de ambigüedad y obsesión del adolescente después de conocer a la ardiente propietaria –una insatisfecha ama de casa que triplica en edad al muchacho y que consigue seducirlo- es a la vez irresistible e inquietante: “Fue casi más agudo”, Miller describe su torpe encuentro, “que cuando tocó el enchufe mientras intentaba arrancar un bulbo quebrado”.

El arenoso cuento de Gabriel Gª Márquez Death Constant Beyond Love reluce con la misma mezcla de lo mágico y lo mundano que hace sus novelas tan memorables. Su historia nos acerca a los instintos insalubres de un político corrupto, ya muerto, el Senador Onésimo Sánchez, al que nos aproxima cuando está intentando conseguir a “la mujer más bella del mundo” –Laura Farina, una sugerente chica de diecinueve años, desesperada por esconder el dudoso pasado de su padre. Con Márquez, cada sinuosa frase revela un universo de misterio. “Él oyó el discurso desde su hamaca”, así nos presenta al padre de Laura, Nelson, “en medio de su siesta, bajo el sereno arco de una casa de tableros curvados que había construido con las mismas manos de farmacéutico con las que había dibujado y cuarteado a su primera esposa”. La historia culmina en un aislamiento sexual surrealista –un cambio en los roles del poder que implican un tanteo sucio, un cinturón de castidad y el regateo por la llave.

El conmovedor cuento de Margaret Atwood The Age of Lead es quizás la única historia en la antología que lleva implícito el sufrimiento glacial asociado al VIH/SIDA. Un documental de madrugada en la televisión sobre los esfuerzos forenses para aclarar las circunstancias que rodean la curiosa muerte y aparente enterramiento ritual de un viajero del siglo diecinueve incrustado en el hielo –“como esas cerezas de marrasquino que solías congelar en bandejas de cubitos para las bebidas tropicales” –provocan un lento deshielo de los sentimientos congelados en Jane sobre la muerte de su amigo de la infancia y después amante, Vincent.

Que tal prosa desgarradora pueda convivir sin resentirse junto a historias divertidas como The Rejection, la ingeniosa fábula de Woody Allen sobre el elitismo indignante de Nueva York, está entre los inesperados platos fuertes del volumen. Cuando la solicitud del pequeño Mischa Ivanovich, de tres años, para entrar en el mejor colegio de niños de Manhattan, es rechazada, las repercusiones de por vida de tal calamidad son relatadas con tan deliberada absurdidad como sólo la imaginación de Allen es capaz. El padre de Mischa, Boris, pierde su empleo y toda posición social. Su madre, Anna, se aficiona a las compras frívolas y a los líos ocasionales, los cuales, nos dice, eran “difíciles de encubrir con Boris Ivanovich, desde que compartíamos habitación y preguntaba incesantemente quién era el hombre de al lado”.

Incluso dejando a un lado el mérito humanitario manifiesto de la creación de Gordimer, Telling Tales es una gran recopilación de la conciencia de la literatura contemporánea, que también incluye contribuciones de Chinua Achebe, Hanif Kureishi, José Saramago y John Updike. Es una fuente ideal de historias llenas de sentimiento para unas vacaciones ajetreadas.

23 de noviembre de 2006

Telling Tales by Nadine Gordimer por Marion Arnott (III)

Telling Tales por Marion Arnott (III) > Revisiones

Continuamos con la traducción de la revisión por parte de Marion Arnott sobre Telling Tales, publicada en el sitio oficial de Laura Hird. En este artículo le toca el turno a las historias ocho a catorce de la antología:

Otra versión de vida emocional estéril la da el escritor israelí Amos Oz con The Way of the Wind. Shimson Sheinbaum es miembro fundador del Movimiento Hebreo Trabajador y del sistema del kibbutz. Ha pasado su vida filosofando y enseñando a otros cómo vivir, y estaba solamente en la mitad de su vida cuando decidió reconocer a su hijo casándose con la madre. Deja al muchacho a su madre poco después del nacimiento, siendo su única conexión sus intentos de aconsejar al chico para ser un miembro digno del kibbutz. Gideon, su hijo, resulta ser una decepción, (al igual que su descendiente ilegítimo), un chico de profunda emoción, unas veces feliz , otras sufriendo profundamente; no es un hijo que complazca a Sheinbaum. La única aprobación que gana Gideon es cuando ensambla el regimiento del paracaídas. Gideon está impaciente por impresionar a su padre, y a los aldeanos en general, durante un salto de paracaídas, pero todo acaba trágicamente mal. La tensión de las escenas que lo representan, la fiereza de la despectiva respuesta de Simpson al peligro de su hijo, y la respuesta de su hijo a eso, es algo que queda en la mente mucho tiempo después de haber leído la historia.

La esterilidad también figura en el horrorizante Warm Days de Paul Theroux, esta vez una esterilidad literal debida a un virus, y también una esterilidad emocional en la gente que piensa que puede ordenar un bebé que cumpla sus requisitos. Los Raths son una pareja así. Tras una entrega estéril, se acercan a corredores de niños, y como los buenos hombres de negocios, son cuidadosos para conseguir un buen trato. Mr. Rath ha ideado pruebas para asegurar la compra de un niño sano y ha rechazado ya a muchos niños que vienen sin un rasguño. La pareja va a través del terrible East River a un lugar donde la población es salvaje e indisciplinada, y tienen como dientes, horribles dagas afiladas. Allí, sus planes vienen a enfriarse cuando los niños ejercen su derecho a elegir.

The Age of Lead de Margaret Atwood también ofrece un virus extraño y un ambiente malsano. Dos historias de entremezclan aquí, y cada una revela el significado de la otra: la de John Torrance, un marinero de la enferma expedición Franklin en el siglo diecinueve, recientemente rescatado de su tumba helada e investigada la causa de su muerte; y la de la amistad de Jane y Vincent, que viven una vida de eternas travesuras juveniles, evitando las limitaciones de las generaciones anteriores, como el matrimonio o la paternidad. Les llega como una gran sorpresa cuando la vida y un ambiente venenoso les sorprende al final.

The Ultimate Safari de Nadine Gordimer se ocupa de la seriedad de la vida y de las relaciones, más que de cómo evitarlas. En una prosa conmovedora y escasa, cuenta una historia de refugiados, personas apátridas que deben huir de su propia tierra de Mozambique, un lugar donde la gente desaparece y las aldeas son destruidas por los bandidos sin piedad. El viaje a la seguridad tiene lugar a través de Kruger Park, irónicamente un lugar adonde los ricos van en safari a ver los animales. Este paralelismo entre los animales del parque y los refugiados muertos de hambre es un dispositivo de gran alcance, más indignante si cabe por el gran amor y la determinación de una abuela por dar a sus nietos seguridad, abrigo y una educación.

Una abuela fuerte es también el personaje conductor en el cuento de la japonesa Kenzaburo Oë, Abandoned Children of this Planet. La vieja señora organiza un entierro familiar altamente tradicional e insiste en visitar luego el hogar de sus ancestros. En ella, las raices de la familia permanecen y en sus recuerdos hay un estilo de vida más ordenado y natural. Su hijo es escritor en la residencia de una universidad americana, aunque él no habla inglés. Su nieto es un músico, que compone una pieza musical sobre el rescate de un bebé abandonado, una hazaña que lograron los trabajadores en el bosque y que él sólo puede envidiar. Los sabios comentarios sobre las irregularidades de las vidas de sus descendientes revelan el abismo entre los viejos y los nuevos mundos de Japón y el paso de algo valioso a través de sus vidas.

La manera americana de morir, sin pompa ni ceremonia, se representa en la hermosa pieza de John Updike The Journey to the Dead. Martin Fredericks, una clase de hombre no comprometido y superficial, entra en contacto con Arlene, una vieja amiga de su ex-esposa. Siguiendo las instrucciones de su ex, visita a Arlene, que está muriéndose de cáncer. El teme demasiado contacto por miedo a que ella se encapriche (aquí está de nuevo, ese miedo a la implicación emocional, esa vanidad masculina también), pero es arrastrado por ella y por sus recuerdos de nuevo a aquel tiempo de mutuos conocidos, incluyendo a su esposa, que vienen a él como una revelación. Ella recuerda para él sus días más jóvenes de “suave amabilidad”. En todas sus visitas, él se muestra singularmente desinteresado en la condición de Arlene, excepto al notar que la agonía se parece decepcionantemente a la vida ordinaria, sin revelaciones sabias ni asombradoras, y que Arlene, después de la quimioterapia parece un inmigrante al viejo estilo. Ella por supuesto, le revela algo cuando le dice que está demasiado cansada para repasar su vida de nuevo, pero él desoye el mensaje sobre su falta de compromiso con la gente. Es solamente cuando Arlene está en su lecho de muerte cuando él comprende algo de la furia y la finalidad de la muerte y que está en presencia de otra persona a la que en realidad no conoce.

Es una revelación dirigirse a Down the Quiet Street de Es´kia Mphalele. Aquí la gente siente y sufre con una atractiva simplicidad. Mphahlele exhibe el mismo talento para las imágenes frescas y vigorosas que su compañero sudafricano Ndebele. La historia es una agradable instantánea de Nadia Street, un lugar donde nunca sucede nada porque siempre sucede en otra parte –o eso es lo que suelen decir sus habitantes. Vívido y cómico en el relato, la historia se ve a través de los ojos de varios habitantes de la calle, incluyendo un joven oficial de policía desconcertado por el número de procesiones fúnebres que atraviesan la calle, mientras que las señoras especulan sobre sus perspectivas de matrimonio.

Telling Tales por Marion Arnott (I)
Telling Tales por Marion Arnott (II)

14 de noviembre de 2006

Telling Tales by Nadine Gordimer por Marion Arnott (I)

Telling Tales por Marion Arnott (I)>Revisiones

Traduzco la revisión que del libro Telling Tales de Nadine Gordimer, hace Marion Arnott, que aparece publicada en el website oficial de Laura Hird.

Marion Arnott vive en Paisley, Escocia. Fue ganadora del Philip Good Memorial Prize for Women´s Fiction en 1998, CWA Short Dagger 2001 y candidata al CWA Short Dagger 2002. Su trabajo ha aparecido en Scottish Child, West Coast, Solander Magazine, Peninsula , QWF, Hayakawa Mystery Magazine (Japan), Books Ireland, Northwords, Chapman, Crimewave, and Datlow and Winding's Year's Best Fantasy and Horror volumen 15. Su colección de historias cortas Sleepwalkers, fue publicada en Agosto de 2003 por Elastic Press.

Telling Tales
Editado por Nadine Gordimer
(Bloomsbury 2004)
Revisado por: Marion Arnott


Puedes adquirirlo en Casa del Libro:



Las 21 historias de esta antología han sido recopiladas en ayuda de la Treatment Action Campaign, una organización dedicada a la prevención y tratamiento del VIH/SIDA. Los autores y editores implicados han renunciado a honorarios y derechos, de modo que todos los beneficios del libro vayan al TAC. Las figuras mundiales de la clase literaria que han contribuido con su trabajo no han vendido estos relatos –entre todos, han presentado un brillante abanico de historias con distintos tonos y voces y variedad de plantemientos culturales. Ninguna de las historias tiene en realidad como protagonista al VIH/SIDA, pero todas juegan con los caprichos de la condición humana de una forma que hace parecer que las distintas culturas del mundo tienen mucho más en común de lo que en principio parece obvio.

19 de octubre de 2006

Seis historias de Telling Tales

Seis historias>Analizando Telling Tales



Traduzco la breve descripción de seis de las historias que componen Telling Tales

Sugar Baby por Chinua Achebe (Nigeria)

“Para Cletus el azúcar no es solamente azúcar. Es lo que hace la vida llevadera”.

Cuando Biafra, provincia de Nigeria, luchó por la independencia a finales de los 60, el gobierno nigeriano negó la comida y otras necesidades. Este cuento muestra, con humor y una cierta tristeza, lo que pasa con un hombre y sus relaciones más cercanas cuando se ve forzado a vivir sin las cosas que desea y necesita.

Death Beyond Constant Love por Gabriel Gª Márquez (Colombia)

“Estamos aquí con el fin de derrotar a la naturaleza... No seremos por más tiempo extraños en nuestro propio país. Seremos diferentes, damas y caballeros, seremos grandes y felices”.

Haciendo campaña para la reelección en una remota aldea de Sudamérica, el Senador Onésimo Sánchez crea un mágico aunque falso sentimiento de futuro para los ciudadanos. Mezclador de verdad y ficción en su propio final personal, cae en una red similar tejida por un electorado enojado.

Cell Phone por Ingo Schulze (Alemania)

“Alquien te llama desde Kosovo o Afganistán o desde dondequiera que fuera el tsunami, o uno de esos individuos que se congelaron en el Everest. Puedes hablar con él hasta el amargo final. Nadie puede ayudarle, pero tú puedes oir sus últimas palabras... Apenas imaginas con quién estarás tratando. Nadie tiene por qué estar sólo nunca más”.

Una pareja (marido y mujer) de profesionales consigue teléfonos móviles para hablar solamente el uno con el otro. Cuando el marido involuntariamente da su número a un extraño, la intimidad de la pareja se rompe, y deben encontrar una manera de volver a conectar.

The Age of Lead por Margaret Atwood (Canada)

“Hubo consecuencias después de todo; pero fueron las consecuencias de cosas que ni siquiera tú sabías que habías hecho”.

Esta historia de amor metropolitana se refiere a una enfermedad como el VIH/SIDA y su tributo en una generación de exitosos hombres y mujeres. Su dureza es no obstante suavizada al profundizar en la historia paralela de unos exploradores cuyos cuerpos habían sido encontrados congelados en el Ártico.

The Rejection por Woody Allen (Estados Unidos)

“Cuando Boris Ivanovich abrió la carta y leyó su contenido él y su mujer Anna palidecieron. Era la denegación de acceso a su hijo de tres años, Mischa, en una de las mejores escuelas de niños de Manhattan”.

Hilarante y exagerada, esta historia transforma una diminuta crisis en una catástrofe de por vida al tiempo que revela la ansiedad proyectada por los padres americanos sobre sus hijos desde muy tierna edad.

The Ultimate Safari por Nadine Gordimer (Sudáfrica)

“Algunas veces despertábamos por la noche durante un momento. Dormíamos todos muy juntos. No sé qué noche fue –porque caminábamos a todas horas, todo el tiempo- oímos los leones muy cerca. No rugiendo fuerte como cuando estaban lejos. Jadeando... puedes oir que están esperando, muy cerca.”

En la desoladora guerra de Mozambique, una muchacha cruza una reserva de animales salvajes para ir a un campo de refugiados. Inocentemente ella transmite no sólo los peligros que encuentra sino también la tierna combinación de horror y esperanza que impulsa a su abuela a enfrentar cada día y preparar un futuro para los chicos.

Fuente: Summer Reading Program Meredith Collegue


10 de octubre de 2006

Telling Tales: Lectura de Verano en Meredith College

Lectura de Verano en Meredith College>Analizando Telling Tales


Meredith College es una universidad privada para mujeres en Carolina del Norte. Fue creada en 1891 y pasa por ser una de las más grandes de Estados Unidos. Ofrece una completa educación haciendo hincapié en un plan de estudios de las artes innovador y liberal.

Tiene un Programa de Lectura de Verano que persigue involucrar al campus entero –estudiantes, facultativos y plantilla- en la experiencia de la lectura conjunta, discusión y otras actividades relacionadas con un mismo libro. En el año 2005, se eligió en respuesta al tema “Nuestro mundo, Nuestra responsabilidad”, la obra Telling Tales, una colección de relatos cortos de ficción editada por Nadine Gordimer.

Los autores de las historias –muchos de los cuales han ganado premios literarios muy importantes- han donado su trabajo libre de derechos de modo que los beneficios del libro puedan apoyar el trabajo de la Treatment Action Network, una organización sin ánimo de lucro dedicada al tratamiento del SIDA y la educación preventiva en África meridional.

Fuente: Meredith College Summer Reading Program

2 de octubre de 2006

Contexto histórico The Ultimate Safari

Contexto histórico>Analizando The Ultimate Safari




La historia The Ultimate Safari tiene como telón de fondo el régimen de apartheid, bajo el que vivió Sudáfrica durante 44 años. Traduzco del original obtenido en la Guía de Estudio de Bookrags:

Es imposible entender la ficción de Nadine Gordimer sin conocer el sistema de segregación racial, denominado apartheid, bajo el que los sudafricanos vivieron entre 1948 y 1992. El trabajo de Gordimer, quizás más que el de ningún otro escritor sudafricano (incluyendo sus colegas blancos André Brink y J.M. Coetzel), está intrínsecamente ligado a sus opiniones políticas y a su resistencia de por vida al apartheid. Con la única excepción de una autobiografía temprana, todo el trabajo de Gordimer trata el efecto del apartheid en los sudafricanos, de todas las clases y razas; tanto es así que el Vicepresidente de Internacional PEN, Per Wästerg, escribiendo en la web oficial del Premio Nóbel, llama a Gordimer “el contador Geiger del apartheid”.

Brevemente, el apartheid fue un sistema de leyes hechas por el Gobierno sudafricano, diseñado para controlar los movimientos de la mayoría, la población no blanca.

Biblioteca Nadine Gordimer

20 de septiembre de 2006

Introducción a The Ultimate Safari

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El relato The Ultimate Safari fue publicado primeramente en una revista en 1989, después fue incluido en la colección Jump and Other Stories en 1991, y actualmente forma parte de la colección destinada a recaudar fondos para el sida Telling Tales, publicada en 2004. Básicamente es la historia de la huída de una familia mozambiqueña desde su aldea hasta un campo de refugiados en Sudáfrica.

BookRags es un buscador de contenidos que tiene actualmente cerca de 4 millones de páginas. Una de sus secciones es la denominada Literature Guides, donde tienen organizadas por títulos guías de estudio de libros. En ella encontramos la Guía de Estudio sobre The Ultimate Safari. El documento completo es de pago, pero el acceso al inicio de cada sección es libre, y da una idea bastante aproximada de su contenido. Está en inglés, así que comienzo traduciendo la Introducción:

El relato de Nadine Gordimer The Ultimate Safari (El último safari), primeramente publicado en la revista literaria británica Granta (1989) y después incluido en su colección Jump and Other Stories (1991) cuenta la historia de una narradora anónima y su familia cuando abandonan su aldea de Mozambique para ir a un campo de refugiados a través de la frontera en Sudáfrica. En una charla no grabada que ella dio en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo en 1991, Gordimer atribuyó la inspiración para la historia a una visita que hizo a un campo para refugiados mozambiqueños. Los supuestos “bandidos” a los que alude la narradora y personaje principal de la historia son presumiblemente, miembros de Renamo, el grupo rebelde mozambiqueño que intentó durante años, con el apoyo clandestino de Sudáfrica, derrocar al gobierno marxista de Mozambique. En la época en la que discurre esta historia, los movimientos de liberación en los países de África habían ansiado largamente arrancar a los blancos del poder, siendo Sudáfrica la única excepción. En los años 70 y 80, en un intento de proteger su estructura de poder blanco, el Gobierno sudafricano apoyó los esfuerzos desestabilizadores de rebeldes en los países controlados por negros, y a los países vecinos financiando incursiones armadas, como las que la narradora describe en la historia.

The Ultimate Safari, como casi todo el trabajo de Gordimer, refleja los efectos que el sistema sudafricano del apartheid tuvo en su gente y en sus vecinos. Publicado en forma de libro el año que fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura, la historia continúa con los esfuerzos prolongados en el tiempo de Gordimer para medir los efectos del apartheid profundizando en las mentes de personajes de todas las razas y géneros; en este caso, Gordimer adopta el personaje y adquiere la voz de una muchacha negra de Mozambique para narrar la ardua emigración de una familia a través de Kruger Park al campo de refugiados.

Biblioteca Nadine Gordimer